
ROCÍO BLÁZQUEZ. SALAMANCA.
Los polémicos documentos que contenían las 500 cajas que fueron sacadas del Archivo Nacional de la Guerra Civil de Salamanca hace un año con destino a Cataluña, regresarán de nuevo a la capital castellano y leonesa para formar parte de una exposición que recordará lo que sus organizadores han denominado como «La Historia del Expolio». Un regreso que no servirá para resarcir a los salmantinos, ya que no son todos los legajos, ni se quedarán de nuevo en la ciudad, sino que se trata de una cesión temporal después de la cual regresarán en marzo al Archivo Nacional de Cataluña, donde han estado en los últimos meses.
Bajo el epígrafe de «El archivo de la memoria rota», la sala de exposiciones de Santo Domingo en Salamanca acogerá desde el próximo viernes 19 de enero y hasta el 25 de marzo un recorrido cronológico «por la historia del expolio», según lo definieron fuentes municipales. Se trata de una muestra que viene a responder a la demanda ratificada durante la reunión que los 200 colectivos firmantes del manifiesto a favor de la unidad documental del centro de la Guerra Civil mantuvieron el 16 de febrero de 2006 para analizar las medidas a tomar después del traslado de los documentos.
Durante ese encuentro, los representantes de la Plataforma decidieron, entre otros aspectos, que se desarrollara una exposición en la que se recogiera toda la trayectoria de las peticiones de documentos del Archivo de la Guerra Civil y las distintas decisiones tomadas por los gobiernos de turno, tanto los nacionales, como los autonómicos y los del propio ayuntamiento salmantino.
«El Archivo de la memoria rota», comisariada por el escritor Gonzalo Santonja, y el historiador José Antonio Bonilla, es la respuesta a la petición de los citados colectivos. Fueron los comisarios de la muestra los que se dirigieron al Ayuntamiento de Salamanca para que fuera esta institución la que pidiera al Archivo Nacional de Cataluña, adscrito a la Generalitat, una serie de documentos de los que se encontraban en las 500 cajas y que consideran importantes para el montaje de la exposición. Los responsables del Archivo de Cataluña, y en última instancia de la Generalitat, dieron luz verde a esta demanda y se autorizó a que regresaran a Salamanca, aunque de forma temporal, algunos de los legajos que salieron la madrugada del 19 de enero de 2006 del Colegio de San Ambrosio, sede del centro archivístico de la Guerra Civil. Posteriormente se trasladó la oportuna petición al Archivo General de la Guerra Civil, perteneciente al Ministerio de Cultura, para que pudieran exponerse junto con los originales, copias digitalizadas de algunos de estos documentos que se encuentran en el centro archivístico salmantino, algo que también contó con la aprobación de los órganos competentes.
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